pera2Aparcamientos indebidos mientras el parking habilitado para ellos está vacío,  paradas de más de media hora y giros prohibidos se suceden a diario sin que el Ayuntamiento tome medidas pese a las constantes quejas de los vecinos

En un informe del 25 de marzo la Concejalía de Seguridad aseguraba que se había reforzado la vigilancia y que se había requerido por escrito a las compañías que aparcaran en el estacionamiento subterráneo pero la situación sigue siendo la misma o peor debido a la mayor afluencia de operadores

Raquel López pide se investigue quién da las órdenes que permiten a los autocares actuar con total impunidad en esta zona, que se prohíba la subida de estos vehículos por las calles San Quintín y Arrieta para evitar luego giros prohibidos y que se señalice la dársena subterránea que muchos desconocen .


Si algo puede alegar el Ayuntamiento de Madrid para justificar su inacción es de todo menos desconocimiento del conflicto. Desde hace nada menos que tres años, es decir desde que se iniciaron las obras de la plaza, la Asociación de Vecinos Plaza de Oriente viene advirtiendo y enviando quejas sobre el caos que siembran en Ópera los autobuses de los operadores turísticos. Aparcamientos indebidos mientras el parking que se habilitó para ellos está vacío, todo por no pagar 6 euros a la hora, paradas a veces superiores a la media hora en plena Plaza de Isabel II, giros prohibidos y molestias constantes conforman el día a día de este histórico recinto.

La insistencia de los vecinos ha obligado a la Concejalía de Seguridad y Movilidad, a través de su subdirección de Transportes y Aparcamientos, ha elaborar un informe técnico, con fecha 25 de marzo de este año, en el que, literalmente, se dice que “se ha reforzado además el dispositivo de vigilancia y denuncia para lograr la erradicación de infracciones de estos autobuses. Se han dirigido escritos a las principales asociaciones de autobuses turísticos-discrecionales instándoles a la utilización del estacionamiento subterráneo de la Plaza de Oriente”.

Lo cierto es que o estos escritos no han llegado o las empresas no los han leído o sí los han leído pero no han hecho ni caso. La realidad que cuentan las compañías, según reflejan los vecinos en sus denuncias, es bien distinta. Como ejemplo, una de ellas les contestó diciendo que simplemente hacen lo que les informan desde las agencias y que, de hecho, la policía no denuncia.